EL RANCHO
Una historia que empezó mucho antes que nosotros y que, tres generaciones después, sigue creciendo.





Can Sala no nació como una granja para visitar, ni como un restaurante, ni mucho menos como un rancho. La masía y sus tierras forman parte de la historia de Montornès desde hace siglos. La tradición local cuenta que uno de sus primeros propietarios fue Bartomeu Sala, vinculado a la Batalla de Montornès y hoy presente en el imaginario del pueblo a través de uno de sus gigantes. De Sala viene precisamente el nombre de la casa. Durante generaciones, la finca vivió del campo, entre viñedos, árboles frutales, huertos y animales. En época de cosecha, los vecinos subían a ayudar. Entre ellos había una joven Rosario que, años después, volvería para quedarse.
HACE SIGLOS



Hace unos 35 años, Rosario Arjona y Salvador Giribets, nuestros abuelos, adquirieron Can Sala. En aquella época, la masía estaba lejos de ser la que conocemos hoy. Buena parte de la casa se utilizaba para almacenar la fruta y la verdura que se cultivaba en sus tierras, y el comedor donde hoy recibimos a tantas familias era un establo para el ganado.
AÑOS 90



Rosario y Salvador empezaron a recuperar la masía poco a poco. Lo que comenzó como una afición y un proyecto personal fue tomando forma alrededor de una idea: crear una pequeña casa de turismo rural donde las familias pudieran escapar de la ciudad y pasar unos días en plena naturaleza. Quizás se adelantaron un poco a su tiempo, porque aquella primera idea no terminó de funcionar.
1995


Pero empezó a pasar algo. La gente llamaba preguntando si podía venir simplemente a comer, pasar el día, celebrar algo o reunirse con la familia. Y Can Sala encontró su camino. Rosario se puso al frente de la cocina y Salvador continuó recuperando la masía y haciendo crecer una de sus grandes pasiones: los animales. A los pocos que ya había se fueron sumando caballos, cabras, ovejas, ocas y muchos más. Sin darse cuenta, estaban poniendo los primeros cimientos de lo que hoy es Can Sala.
2000


Y no hablamos solo de la nuestra. Con más animales, más visitantes y cada vez más trabajo, Roser, hija de Rosario y Salvador y nuestra madre, se incorporó al proyecto. Abrió Can Sala a las escuelas, impulsó las celebraciones y empezó a dar a conocer la finca a nuevas familias. Mientras tanto, los animales seguían llegando. Cuando alguien encontraba un animal herido, que necesitaba un nuevo hogar o que ya no podía continuar donde estaba, muchas veces pensaba en nosotros. Nuestra particular familia fue creciendo y, con ella, también el interés de las personas que nos visitaban. Ya no querían venir solo a comer. Querían conocerlos.
2010


Can Sala ha crecido al mismo tiempo que nosotros. María y Lluís, la tercera generación, nos hemos criado entre animales, tractores, celebraciones, familias y fines de semana de trabajo. A María siempre le han gustado más los animales y los caballos; a Lluís, los motores, los tractores, las máquinas y construir cosas. También hemos visto cómo Can Sala se reinventaba una y otra vez. De la necesidad de mantenernos entretenidos durante las vacaciones nació el primer campamento de verano y, años después, cuando todo se detuvo durante la Covid, empezamos a ofrecer visitas a la granja sin necesidad de quedarse a comer. Can Sala siempre ha evolucionado buscando soluciones a necesidades reales: las nuestras y las de las personas que nos visitan.
ACTUALIDAD



Can Sala no nació como una granja por visitar, ni como un restaurante, ni mucho menos como un rancho. La masía y las tierras forman parte de la historia de Montornés desde hace siglos. La tradición local explica que uno de sus primeros propietarios fue Bartomeu Sala, vinculado a la Batalla de Montornés y hoy presente en el imaginario del pueblo a través de uno de sus gigantes. De los Sala ve precisamente el nombre de la casa. Durante generaciones, la finca vivió del campo, entre viñedos, árboles frutales, huertos y animales. En tiempo de cosecha, los vecinos licitaban a ayudar. Entre ellos estaba una joven Rosario que, años después, volvería para quedarse.
HACE SIGLOS



Fa uns 35 anys, Rosario Arjona i Salvador Giribets, els nostres avis, van adquirir Can Sala. En aquella època, la masia era lluny de ser la que coneixem avui. Bona part de la casa s’utilitzava per emmagatzemar la fruita i la verdura que es cultivava a les seves terres, i el menjador on avui rebem tantes famílies era una quadra per al bestiar.
AÑOS 90



Rosario y Salvador empezaron a recuperar la masía poco a poco. Lo que empezó como una afición y un proyecto personal fue tomando forma en torno a una idea: crear una pequeña casa de turismo rural donde las familias pudieran escapar de la ciudad y pasar unos días en plena naturaleza. Quizás se adelantaron un poco a su tiempo, porque esa primera idea no terminó de funcionar.
1995


Pero empezó a ocurrir algo. La gente llamaba preguntando si podía venir simplemente a comer, pasar el día, celebrar algo o reunirse con su familia. Y Can Sala encontró su camino. Rosario se puso al frente de la cocina y Salvador siguió recuperando la masía y haciendo crecer una de sus grandes pasiones: los animales. A los pocos que ya estaban se fueron añadiendo caballos, cabras, ovejas, gansos y muchos más. Sin darse cuenta, estaban poniendo los primeros cimientos de lo que hoy es Can Sala.
2000


Y no hablemos sólo de la nuestra. Con más animales, más visitantes y cada vez más trabajo, Roser, hija de Rosario y Salvador y nuestra madre, se incorporó al proyecto. Abrió Can Sala en las escuelas, impulsó las celebraciones y empezó a dar a conocer la finca a nuevas familias. Mientras, los animales seguían llegando. Cuando alguien encontraba un animal herido, que necesitaba un nuevo hogar o que ya no podía continuar donde estaba, muchas veces pensaba en nosotros. Nuestra particular familia fue creciendo y con ella también el interés de las personas que nos visitaban. Ya no querían venir sólo a comer. Querían conocerlos.
2010

Can Sala ha crecido al mismo tiempo que nosotros. Maria y Lluís, la tercera generación, nos hemos criado entre animales, tractores, celebraciones, familias y fines de semana de trabajo. A María siempre le han gustado más los animales y los caballos. A Luis, los motores, los tractores, las máquinas y construir cosas. También hemos crecido viendo cómo Can Sala se reinventaba una y otra vez. De la necesidad de tenernos entretenidos en vacaciones nació el primer casal de verano. Años después, cuando todo se detuvo durante Covid, empezamos a ofrecer la posibilidad de visitar la granja sin necesidad de quedarse a comer. Can Sala siempre ha evolucionado buscando soluciones a necesidades reales. Nuestras y las de las personas que nos visitan.
ACTUALIDAD



Can Sala no nació como una granja para visitar, ni como un restaurante, ni mucho menos como un rancho. La masía y sus tierras forman parte de la historia de Montornès desde hace siglos. La tradición local cuenta que uno de sus primeros propietarios fue Bartomeu Sala, vinculado a la Batalla de Montornès y hoy presente en el imaginario del pueblo a través de uno de sus gigantes. De Sala viene precisamente el nombre de la casa. Durante generaciones, la finca vivió del campo, entre viñedos, árboles frutales, huertos y animales. En época de cosecha, los vecinos subían a ayudar. Entre ellos había una joven Rosario que, años después, volvería para quedarse.
HACE SIGLOS



Hace unos 35 años, Rosario Arjona y Salvador Giribets, nuestros abuelos, adquirieron Can Sala. En aquella época, la masía estaba lejos de ser la que conocemos hoy. Buena parte de la casa se utilizaba para almacenar la fruta y la verdura que se cultivaba en sus tierras, y el comedor donde hoy recibimos a tantas familias era un establo para el ganado.
AÑOS 90



Rosario y Salvador empezaron a recuperar la masía poco a poco. Lo que comenzó como una afición y un proyecto personal fue tomando forma alrededor de una idea: crear una pequeña casa de turismo rural donde las familias pudieran escapar de la ciudad y pasar unos días en plena naturaleza. Quizás se adelantaron un poco a su tiempo, porque aquella primera idea no terminó de funcionar.
1995


Pero empezó a pasar algo. La gente llamaba preguntando si podía venir simplemente a comer, pasar el día, celebrar algo o reunirse con la familia. Y Can Sala encontró su camino. Rosario se puso al frente de la cocina y Salvador continuó recuperando la masía y haciendo crecer una de sus grandes pasiones: los animales. A los pocos que ya había se fueron sumando caballos, cabras, ovejas, ocas y muchos más. Sin darse cuenta, estaban poniendo los primeros cimientos de lo que hoy es Can Sala.
2000


Y no hablamos solo de la nuestra. Con más animales, más visitantes y cada vez más trabajo, Roser, hija de Rosario y Salvador y nuestra madre, se incorporó al proyecto. Abrió Can Sala a las escuelas, impulsó las celebraciones y empezó a dar a conocer la finca a nuevas familias. Mientras tanto, los animales seguían llegando. Cuando alguien encontraba un animal herido, que necesitaba un nuevo hogar o que ya no podía continuar donde estaba, muchas veces pensaba en nosotros. Nuestra particular familia fue creciendo y, con ella, también el interés de las personas que nos visitaban. Ya no querían venir solo a comer. Querían conocerlos.
2010


Can Sala ha crecido al mismo tiempo que nosotros. María y Lluís, la tercera generación, nos hemos criado entre animales, tractores, celebraciones, familias y fines de semana de trabajo. A María siempre le han gustado más los animales y los caballos; a Lluís, los motores, los tractores, las máquinas y construir cosas. También hemos visto cómo Can Sala se reinventaba una y otra vez. De la necesidad de mantenernos entretenidos durante las vacaciones nació el primer campamento de verano y, años después, cuando todo se detuvo durante la Covid, empezamos a ofrecer visitas a la granja sin necesidad de quedarse a comer. Can Sala siempre ha evolucionado buscando soluciones a necesidades reales: las nuestras y las de las personas que nos visitan.
ACTUALIDAD


Algo más aventurero

Algo más salvaje

Y mucho más nuestro

Algo más aventurero

Algo más salvaje

Y mucho más nuestro

CAPÍTULO 07 · UNA IDENTIDAD MUY NUESTRA
CAPÍTULO 07 · UNA IDENTIDAD MUY NUESTRA
¿Y POR QUÉ UN RANCHO?
Estamos profundamente arraigados a nuestra tierra y a nuestras tradiciones, pero siempre nos ha fascinado el universo de los grandes ranchos americanos: los caballos, los cowboys, el rodeo, los tractores, el campo y la aventura. En el fondo, compartimos la misma manera de cuidar la tierra, respetar a los animales y vivir más cerca de la naturaleza. Así nació Rancho de Aventura Can Sala: un poco más aventurero, un poco más salvaje y mucho más nuestro.


CAPÍTULO 08 · EL LEGADO CONTINÚA
CAPÍTULO 08 · EL LEGADO CONTINÚA
TRES GENERACIONES. UNA MISMA HISTORIA.
Hoy Can Sala está dirigida por Maria y Lluís, nietos de Rosario y Salvador e hijos de Roser.
Somos la tercera generación y, aunque muchas cosas han cambiado por el camino, hay otras que hemos decidido conservar. Seguimos trabajando con muchos de los proveedores que eligieron nuestros abuelos. Los productos que ellos traían a casa y ponían en nuestra mesa son, en muchos casos, los mismos que hoy servimos a nuestros comensales. Porque continuar con su legado no significa hacer las cosas exactamente como se hacían hace 35 años. Significa no olvidar por qué se hacían así.
Y tampoco hemos construido todo esto solos. En nuestro equipo todavía hay personas que empezaron a trabajar aquí con nuestros abuelos. A ellas se han sumado nuevas generaciones y un equipo joven que ha confiado en el proyecto, lo ha hecho suyo y nos ayuda cada día a seguir haciéndolo crecer. Ellos también forman parte de esta historia.
Y quizá haya algo que lo resuma todavía mejor. Aquellos niños que un día vinieron de excursión con la escuela, celebraron aquí su comunión o pasaron un domingo con sus padres, hoy vuelven de la mano de sus propios hijos. Y les enseñan Can Sala. Su Can Sala.
Con las raíces bien arraigadas a nuestra tierra y las ganas de seguir haciendo crecer esta historia, os esperamos en el rancho.


CAPÍTULO 08 · EL LEGADO CONTINÚA
CAPÍTULO 08 · EL LEGADO CONTINÚA
SEGUIMOS CAMBIANDO COSAS, CONSTRUYENDO, IMAGINANDO Y HACIENDO CRECER ESTE RANCHO
CERCA DE LOS ANIMALES
Pero hay cosas que no queremos que cambien nunca. Que los niños conozcan de cerca a los animales. Que cualquiera pueda ensuciarse las botas, acariciar un caballo o simplemente pasar un día diferente en el campo.
CERCA DE LOS ANIMALES
Pero hay cosas que no queremos que cambien nunca. Que los niños conozcan de cerca a los animales. Que cualquiera pueda ensuciarse las botas, acariciar un caballo o simplemente pasar un día diferente en el campo.
ALREDEDOR DE LA MESA
Que alrededor de una mesa haya buena comida y muchas conversaciones. Queremos seguir haciendo crecer Can Sala sin perder aquello que hizo que todo empezara: el campo, los animales, la familia, la buena comida y las ganas de compartirlo.
ALREDEDOR DE LA MESA
Que alrededor de una mesa haya buena comida y muchas conversaciones. Queremos seguir haciendo crecer Can Sala sin perder aquello que hizo que todo empezara: el campo, los animales, la familia, la buena comida y las ganas de compartirlo.
MOMENTOS PARA CELEBRAR JUNTOS
Cumpleaños, comuniones y encuentros familiares con animales, naturaleza y una buena mesa. Vosotros traéis las ganas. Nosotros preparamos el resto.
MOMENTOS PARA CELEBRAR JUNTOS
Cumpleaños, comuniones y encuentros familiares con animales, naturaleza y una buena mesa. Vosotros traéis las ganas. Nosotros preparamos el resto.
VUESTRA HISTORIA
Porque Can Sala no es solo un lugar que gestionamos. Es el lugar donde hemos crecido. Y ahora queremos que también forme parte de vuestra historia.
VUESTRA HISTORIA
Porque Can Sala no es solo un lugar que gestionamos. Es el lugar donde hemos crecido. Y ahora queremos que también forme parte de vuestra historia.

AHORA, FORMA PARTE DE NUESTRA HISTORIA
Te hemos abierto las puertas de nuestra casa para que te sientas parte de Can Sala desde el primer momento. Ven a descubrir nuestros campos, conocer a los animales, compartir un rato con la familia y saborear la buena comida. Aquí te esperamos con los brazos abiertos, porque cada visita también pasa a formar parte de nuestra historia.
Te hemos abierto las puertas de nuestra casa para que te sientas parte de Can Sala desde el primer momento. Ven a descubrir nuestros campos, conocer a los animales, compartir un rato con la familia y saborear la buena comida. Aquí te esperamos con los brazos abiertos, porque cada visita también pasa a formar parte de nuestra historia.

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